JESUCRISTO
Capítulo 6 del Libro ‘KRYON, Libro I: Los Tiempos Finales’ por Lee Caroll (www.kryon.com)
Notas de la Sociedad Espiritista Cubana
Éste es un
breve tratado sobre la visión metafísica de Jesucristo, y también un rápido vistazo
a lo que creen los metafísicos. Ha sido canalizado (ofrecido con la
responsabilidad del espíritu divino) en el más puro sentido del amor, por la
entidad Kryon. Esto fue el primer canal y está escrito desde la perspectiva
del escritor que transmite la conciencia de Kryon, en contraposición con un
canal directo como en la primera persona del Kryon (como lo que ha estado
leyendo hasta el momento).
No tiene la
intención de convencer, defender o fomentar de ningún otro modo ninguna causa o
sistema de creencias. Si no está de acuerdo con los siguientes pensamientos, o
si se siente incómodo al leer estos puntos de vista, debe dejar de leer y regresar
a aquello que sienta que es correcto para usted. Si continúa, sin embargo, la
información puede serle de utilidad.
En el mundo
occidental (conocido como el «primer mundo»), que comprende toda América y la
mayor parte de Europa, Jesucristo es probablemente uno de los nombres más
conocidos de todos. Para muchos, el nombre de Jesús representa una tremenda
alegría personal, y sería difícil hablar de él o analizar algo sobre él sin
despertar sentimientos y emociones muy fuertes. Así es como debería ser.
Desde el
momento en que la mayoría de nosotros, pertenecientes al primer mundo, tuvimos
edad suficiente para comprender algo, se nos habló de Jesús. No importaba que
se fuera cristiano o no; se conocía el nombre de Jesús. El poema «Una vida
solitaria» indica que ninguna otra persona que haya caminado alguna vez sobre
la Tierra ha ejercido jamás un impacto parecido al que ejerció Jesús. La
Navidad en el primer mundo es una época muy especial del año, que todos esperan
con ilusión. Si es usted judío, o perteneciente a cualquier otra religión no
cristiana, se verá afectado por ello y casi todo el mundo se siente como
bombardeado por ello. Eso hace del cumpleaños de Jesús el acontecimiento más especial
y difundido del año. A los judíos se les enseña que el Mesías no ha llegado
todavía, pero que llegará en el futuro, y a los cristianos se les asegura que
él no sólo ha estado aquí, sino que murió por los pecados del mundo... y
regresará para establecer un orden mundial especial.
Desgraciadamente,
a lo largo de los últimos 2.000 años se desarrollaron cientos de sectas
cristianas, todas ellas con sus propias ideas acerca de lo que dijo y quiso
decir Jesús, y acerca de cómo un ser humano debería llevar la buena vida de un
verdadero creyente. Era habitual que cada secta pensara que su propia doctrina
era más correcta que todas las demás, y que cada una de ellas tuviera su propia
verificación espiritual para demostrar sus afirmaciones.
Algunas de las
variaciones pusieron el énfasis en adorar a la madre de Jesús tanto como a él
mismo. Algunas pusieron el énfasis en lo que, en su opinión, eran secretos que
sólo los creyentes podían conocer, y que sólo se comunicaban en una ceremonia
secreta ante unos pocos elegidos. Otras creyeron que se debía «firmar» un
contrato y establecer un compromiso y unirse a un grupo para ser un creyente,
y algunas creyeron que era suficiente con aceptar simplemente a Jesús en su
corazón. Algunas creyeron que los profetas de hace dos mil años fueron los
únicos profetas válidos, y otras que la Iglesia todavía tenía sus profetas
válidos. Una o dos creyeron que debería existir un líder cristiano supremo,
pero las demás pensaron que los líderes locales ya eran suficientemente buenos.
Algunas sintieron que sólo los hombres muy especiales podían comunicarse con
Jesús, y que el hombre corriente tenía que pasar para ello a través de los
hombres especiales, confesar lo que hubiera hecho mal a los especiales capaces
de hablar con Dios, y que esos especiales nunca podían ser mujeres. Algunas
sintieron, en cambio, que cualquiera podía hablar directamente con Jesús. Otras
creyeron que sólo un puñado de hombres serían elegidos para estar con él al final...,
naturalmente pertenecientes a su misma secta. Algunas pensaron que algo menos
de 200.000 almas serían las elegidas para estar con él al final..., nuevamente
procedentes de entre sus propios seguidores. Otras pensaron que cualquiera que
creyera en el «camino correcto» podían conseguirlo, para luego dictar
cuidadosamente cuál era ese «camino correcto». Algunas dijeron que no se podía
estar casado para ser un líder espiritual; otras dijeron que eso no importaba.
Algunas dijeron que no se podía vivir en una sociedad occidental o tener
ningún dinero y ser un líder; otras dijeron que eso no importaba. Otras
insistieron en que se tenía que creer que el nacimiento de Jesús fue un
milagro para poder adorarlo (ya que de otro modo él no escucharía las
oraciones); otras dijeron que esto tampoco importaba, que cualquiera podía
adorarlo (y que él escucharía a cualquiera).
Muchos de los
significados de las escrituras originales fueron verificados a partir de los
rollos del Mar Muerto, descubiertos recientemente. Estos escritos tan
importantes, sin embargo, han permanecido secuestrados desde hace 50 años, y su
estudio sólo se ha permitido a ciertos eruditos autorizados pertenecientes a
un cierto grupo, nombrados para ello. Sólo unos pocos hombres siguen
controlando quiénes los pueden ver. (Eso, sin embargo, cambiará pronto, con
algunas revelaciones asombrosas.)
Era muy
corriente mostrarse en desacuerdo con Jesús y con lo que se suponía que debía
hacer un ser humano con respecto a sus enseñanzas. Sin embargo, y casi sin
excepción, todos creían que Jesús fue la representación de la esencia del amor
de Dios. Fue amor en sí mismo y tuvo que venir a la Tierra de una forma muy
especial, como un individuo sobrenatural, para enseñar. Nadie que creyera que
Jesús había estado aquí pasó por alto esa parte. No obstante, los detalles
acerca de qué hacer con el conocimiento y a qué grupo unirse, fueron algo que
se debatió tan intensamente, que muchas de las llamadas guerras santas o de religión
se libraron en el mismo nombre de Jesús, y muchos seres humanos inocentes
resultaron muertos porque se aliaron con los identificados como no creyentes.
Incluso en la actualidad se tiene que llevar mucho cuidado en ciertos países
europeos en los que uno se ve confrontado con guardias que le preguntan a cuál
de dos sectas cristianas se pertenece. La respuesta incorrecta podría causarle
daño.
Explicarle
todo esto a un visitante que llegara de otro planeta podría causar cierta
incomodidad. (En realidad, sería incómodo explicarle nada a un visitante del
espacio). No es que se sugiera que explicaremos esto a un visitante del espacio,
sino que sólo se ha expuesto a modo de ejemplo. Y si ese visitante resultara
tener conocimiento de la historia de la Tierra, de la cultura y de los
acontecimientos actuales, hasta resultaría difícil justificar la importancia de
Jesús. El visitante en cuestión podría aportar el hecho de que la gran mayoría
de la población humana de la Tierra adora a uno o dos individuos «sobrenaturales»
distintos, y aunque aquí también hay representadas muchas sectas, existe una
mucho mejor unificación acerca de cómo adorar a Dios. Millones de seres humanos
se unen para rezar al mismo tiempo, dar gracias a Dios y continuar con sus
vidas sin el menor conocimiento de Jesús. Y la parte verdaderamente embarazosa
para los seguidores de Jesús es que esos otros se toman su propio sistema de
creencias con una seriedad que resulta altamente impresionante. Pase un tiempo
en compañía de una persona del Oriente medio perteneciente al tercer mundo, y
compare cuánto tiempo dedica a su culto, o bien observe los sacrificios que
soporta. Pase un tiempo con una persona asiática y observe lo mismo; luego
pase un tiempo con un creyente cristiano moderno perteneciente al primer mundo.
La comparación le plantearía preguntas muy inquietantes acerca de la fe.
Claro que si
interroga a los líderes cristianos acerca de esto, le dirán que todos los demás
están equivocados (es decir, la mayoría de la población de la Tierra). Son
paganos, y puesto que no conocen a Jesús, son como almas perdidas. Depende de
los cristianos el llevarles la buena nueva (sobre Jesús). A los cristianos se
les enseña que Dios eligió a Jesús para que viniera a la Tierra y hablara sólo
a un grupo muy selectivo de europeos caucasianos, que vivían en una parte de lo
que ahora es el Oriente medio. Y ese grupo (o aquellos pertenecientes a ese
grupo que creyeron en él) asumieron la tarea de llevar sus enseñanzas a los
cuatro mil millones de seres humanos que pueblan el globo en el espacio de
tiempo transcurrido antes de que él regresara.
Lo
verdaderamente irónico de todo esto es que aquellos otros que no «conocen» a
Jesús, adoran a sus propios individuos sobrenaturales, basándose para ello en
premisas muy similares a las que utilizan los cristianos en su propia
adoración de Jesús. De hecho (por muy increíble que parezca) algunas de las
«escrituras» de esos creyentes paganos son muy similares en sus enseñanzas a
las que aparecen en la Sagrada Biblia. La mayor parte del Sermón de la Montaña
y de los clásicos mandamientos del Antiguo Testamento se encuentran claramente
incluidos en cuanto a sus fundamentos e intensidad en todas las otras
escrituras del mundo. Algunas de ellas se leen incluso como si acabaran de
extraerse de las escrituras cristianas, pero algunas fueron escritas
considerablemente mucho antes de que llegara Jesús, y algunas otras durante los
años que faltan de la vida de Jesús. Lo más extraño de todo esto es el hecho de
que los otros creen que sus maestros también fueron la representación de la
esencia del amor de Dios, y que también habían llegado a la Tierra de formas
milagrosas, como individuos sobrenaturales, para enseñar y realizar milagros
mientras estuvieran en la Tierra (del mismo modo que piensan los cristianos con
respecto a Jesús). Y, a propósito, si se pregunta a esos otros, resulta que
los cristianos son los paganos y los «no creyentes». (Lleve mucho cuidado de no
escribir un libro que esté en desacuerdo con ellos, porque pueden lanzarse a su
caza y darle muerte.)
Es creencia
metafísica que Jesucristo fue uno de los maestros de más alta ascendencia que
visitaron jamás la Tierra. Vino para darnos la verdad, amor y ejemplo. Mientras
estuvo aquí fueron muchos los que escribieron acerca de lo que hizo, dejándonos
un magnífico registro de su estancia aquí. Después de que se marchara, también
fueron muchos los que «canalizaron» sus enseñanzas del «espíritu» (que llamaron
Espíritu Santo), e impartieron instrucción en la verdad y en el amor. Algunas
de esas canalizaciones son los libros del Nuevo Testamento, traducido y vuelto
a traducir numerosas veces y transmitido entre los hombres desde hace dos mil
años. Los metafísicos también creen que los otros maestros, quizá tan poderosos,
quizá incluso el propio Jesús, aparecieron como otros maestros, que visitaron
otras partes culturales de la Tierra que necesitaban ver el exterior de
alguien como ellos mismos. Él/ellos transmitieron básicamente el mismo mensaje
de amor universal con cada visita. (Algunos también creen que Jesús no murió, y
que continuó enseñando después de marcharse del Oriente medio.)
Los cristianos
le dirán que puesto que la escritura (canalización) es a menudo confusa, hay
que confiar en el Espíritu Santo («Espíritu») para darle la sabiduría necesaria
para comprenderla. Para el metafísico esto es simplemente como decir que el
mismo Espíritu que transmitió los escritos dará los significados. Una vez más,
la mayoría de los líderes religiosos en el poder no pueden empezar siquiera a
ponerse de acuerdo con lo que dice el Espíritu, o ni siquiera acerca de quién
está calificado para escuchar. Eso conduce a la enorme fragmentación de los
seguidores organizados de Jesús.
Para el
metafísico, la parte más desafortunada de todo el acontecimiento histórico de
la visita de Jesús es lo que los hombres en el poder hicieron de ella. Las
palabras de Jesús fueron traducidas e interpretadas para, aparentemente,
rebajar y desgarrar el espíritu y la voluntad del hombre; es decir, «ningún
hombre es digno», «nacemos en el pecado», «todo el mundo se queda corto», «no
hay nada que se pueda hacer personalmente para elevarse por encima de su propia
indignidad», «el espíritu del hombre es pecado», «se nace con el legado de ir
al infierno al morir», «puesto que no se puede hacer nada digno, se tiene que
entregar la propia responsabilidad en manos de un poder superior», «si las
cosas le van bien, usted no tiene nada que ver con eso». A los cristianos se
les enseña desde muy pronto que se tiene que entregar la vida (el poder) a
Jesús para elevarse por encima de ese fango que es su propia indignidad humana.
Se suponía que los hombres habían matado al hijo de Dios. Enseñan que la culpabilidad
es lo esperado y que la pena es lo apreciado por Dios. A continuación se
obtiene el perdón de Dios, y la metáfora de Jesús como el Pastor y de los seres
humanos como el rebaño, se repite una y otra vez en las escrituras. (Como se
sabe, de las ovejas no se espera que hagan nada por sí mismas.)
Este concepto
es la mayor anulación entre el Jesús metafísico y el Jesús de los cristianos.
Los metafísicos no creen que Jesús tuviera todas estas intenciones. No creen
que Jesús deseara ser adorado como divinidad. Sus palabras significaban algo
completamente diferente para aquellos que abrazaron esta nueva creencia
universal, y su muerte, registrada, no tiene el mismo significado.
Los
metafísicos creen que cada persona nace en el mundo como un ser humano de base
espiritual, que dispone dentro de sí misma del total poder de Dios, que sólo
espera a ser utilizado a través de la comprensión espiritual. También creen
que CADA PERSONA ES RESPONSABLE DE SU PROPIA VIDA Y DE SU PROPIO PODER.
ENTREGAR SU VIDA A DIOS NO ES PERDER EL CONTROL, SINO TOMAR EL CONTROL, UTILIZAR
LAS ENSEÑANZAS DE JESÚS (Y DE OTROS) COMO UNA GUÍA PARA OBTENER EL PODER QUE ES
SUYO DURANTE TODO EL TIEMPO. JESÚS NO VINO PARA CONVERTIRNOS EN OVEJAS. VINO
PARA DARNOS INSTRUCCIONES ACERCA DE CÓMO DESPERTAR AL PASTOR QUE HAY EN CADA
UNO DE NOSOTROS. A ESO SE LE LLAMA «TOMAR SU PROPIO PODER».
A los
metafísicos les preocupa el aquí y ahora (aunque existe a menudo mucha
publicidad espectacular sobre los aspectos secundarios, como las vidas
pasadas, los ovnis y los fenómenos psíquicos). Al verdadero metafísico le
preocupa la automejora a través del estudio de cómo
usar las leyes universales enseñadas por Jesús (y otros) para ELEVARSE HACIA
UN ESTADO DE CONCIENCIA MÁS ALTO MIENTRAS ESTÁN EN LA TIERRA, lo que es otra
forma de decir que están convencidos de que pueden llevar vidas mejores y
tener paz, salud y alegría mientras están en la Tierra, utilizando para ello el
poder de Dios, que está disponible para todos (como enseñó Jesús). Al mismo
tiempo que lo hacen así, ayudan a elevar la conciencia del planeta a través de
la oración, el verdadero objeto de nuestro tiempo sobre la Tierra.
Esta clase
universal de creencia podría verse simplemente como otra secta más, como una
más entre los cientos de diversas sectas que existen ahora. Así pues, ¿cuál es
la diferencia? ¿Son los metafísicos un grupo más que tienen la sensación de
conocer a Dios mejor que los demás? En ese caso no serían muy diferentes a los
demás. Quizá eso pudiera ser cierto, pero si observamos más atentamente,
veremos las diferencias singulares de la creencia metafísica:
• Se respetan todas las demás
creencias humanas.
• No se dice de ningún otro
sistema que sea «erróneo».
• Los metafísicos no son
evangelizadores.
• No están «impulsados por la
doctrina», y las cuestiones específicas se dejan a menudo en manos del
individuo.
• No existe ningún centro de
poder humano.
• Las reglas son autoimpuestas, y sólo están gobernadas por el propio
individuo, y
• La mayoría de ellos creen y
practican las enseñanzas universales de amor de Jesús.
BREVE SÍNTESIS DEL SISTEMA DE CREENCIAS
METAFÍSICAS
La misma palabra, metafísica, es
bastante intangible. Un Diccionario popular da los siguientes ejemplos de
palabras que se refieren a la metafísica:
Metafísica: Thessaurus
adj.
espiritual, sin cuerpo, celestial, desencarnado, etéreo, celestial,
incorpóreo, insustancial, intangible, no material, no terrenal, irreal,
insustancial. extraño, raro, fantasmagórico,
increíble, místico, ominoso, sobrenatural, no terrenal.
Puesto que las palabras extraño, raro, fantasmal y sobrenatural forman parte del Thesaurus oficial, ya puede imaginar la impresión que
obtiene la mayoría de la gente acerca de la metafísica. He aquí una breve
descripción de lo que son realmente las personas metafísicas.
1) Para un
metafísico. Dios es un concepto que se refiere a una conciencia colectiva
unificada de todos nosotros juntos (el gran «Yo soy»). Eso significa que cada
ser humano es una pieza de Dios. Mientras se está en la Tierra, sin embargo,
este hecho está velado para el individuo. Ese mismo velo es descrito en la
Biblia en la Primera Epístola a los Corintios, 13, 12 (el gran capítulo del
amor, que describe de un modo muy hermoso el amor en el esquema universal de
las cosas). En estos versículos se observa que vemos la verdad como si fuera a
través de un cristal oscurecido, y que sólo cuando nos encontramos frente a
frente (uno con Dios) lo sabremos todo. La belleza de la traducción en la
versión del rey Jacobo es que es muy metafísica: «... pero entonces sabré
incluso como soy conocido». Eso es como decir que el conocedor es también lo
conocido, un lazo inconfundible con la entidad Dios que hay dentro de cada uno
de nosotros. Muchos piensan que creer que cada uno de nosotros tiene el poder
de Dios es algo ridículo; pero el profeta Juan afirmó claramente que cada uno
de nosotros tiene el poder de convertirse como Jesús: en un «hijo» de Dios, uno
que es nacido o unigénito del Espíritu principal (Juan 1, 12).
Así pues,
¿cuál es la cuestión? Si somos Dios, ¿quién dirige el espectáculo mientras
estamos aquí? La respuesta, aunque quizá sea confusa, es: nosotros. Como parte
de Dios decidimos venir aquí, y estuvimos colectivamente de acuerdo en
aprender las lecciones que se nos presentaran. Cuando nos marchemos, nos
juzgaremos colectivamente a nosotros mismos y nuestro rendimiento, y
continuaremos hacia un objetivo de energía de amor completa y perfecta para
todo el universo. Esa es la razón por la que los metafísicos siempre dicen que
no hay accidentes. LAS COSAS SUCEDEN POR
ALGUNA RAZÓN. Los niños mueren, estallan las guerras, la gente se cura,
todo ello dentro del ámbito de lo que se supone que debe ocurrir para el
beneficio de aquellos humanos que estamos aquí para aprender. Se trata de una
gran escuela con muchos niveles. Nuestro tiempo aquí no es más que el parpadeo
de un ojo para el conjunto del esquema. MIENTRAS ESTAMOS AQUÍ, RECIBIMOS AYUDA
DE OTROS QUE HAN ESTADO DE ACUERDO EN VENIR CON NOSOTROS, Y QUE QUIZÁ NO SON
VISTOS (espíritus, ¿eh? Se hablará de eso más adelante).
Para una mente
humana lógica, quizá no tenga sentido que tomáramos la decisión de venir a la
Tierra para pasar por una vida de potencial sufrimiento y dureza, pero para la
mente de Dios (nosotros, cuando no estamos aquí) eso es como debiera ser, y
venimos con amor para pasar por algo que nos ayudará a todos nosotros. No
cometan ningún error, sin embargo pues los metafísicos también creen que
mientras estamos aquí podemos manifestar cualquier cosa que elijamos a través
del poder que poseemos de un modo inherente como parte de Dios cuando llegamos
aquí (nuevamente Juan 1, 12). Es volver a las lecciones, y todas las personas
que viven en la Tierra pueden «enchufarse» a ese poder, en cualquier momento
en que estén preparadas para ello.
Todo esto
conduce a preguntas sobre posibles vidas pasadas, implicaciones del grupo kármico, predestinación y todos los demás tópicos extra que
se han asociado con el metafísico (quizá de una manera desproporcionada con
respecto a la verdadera intención de la creencia). Esas cosas extra no son
doctrina. Son importantes para los individuos en la medida en que estos creen
que deben aplicarse, y en la medida en que se relacionan directamente con lo
que los mismos individuos deberían hacer con la información de que disponen
para ayudarse a sí mismos. La mayoría de los metafísicos, sin embargo, acaban
creyendo que estuvieron realmente en la Tierra o en alguna otra parte del
universo, y en numerosas ocasiones, y que esta vida terrenal, como cada una de
las otras (que continúan estando veladas mientras ocurren) son lecciones, o
pruebas con el propósito de lograr una elevación eventual de toda la humanidad
hasta un nivel de iluminación que será muy divino en sí mismo, similar a la
descripción que encontramos en Apocalipsis 21, en la sagrada Biblia cuando se
habla del «nuevo cielo y la Tierra», donde, al final del tiempo terrenal,
tendremos el «matrimonio final del cordero». (El cordero se refiere a Jesús
como el sacrificio en el amor que hizo Dios al enviarlo a la Tierra para sufrir
a manos de los hombres.) Para el metafísico, este matrimonio es como la graduación
de las lecciones, el capítulo final, y el momento en que aquellas mentes
iluminadas verán quitado el velo mientras se encuentren sobre la Tierra. Y sí,
volverán a encontrarse con Jesús, y todos se reconocerán los unos a los otros.
Los que no estén preparados serán apartados; esta es la fuente de las partes
oscuras del Apocalipsis. Habrá que librar una batalla, pero no de la clase que
cabría esperar. Sin embargo, muchos morirán, nuevamente de acuerdo con el plan
con el que todos nos hemos mostrado de acuerdo con antelación. Los metafísicos
creen que a «nivel celular» (una forma de decir «en nuestros corazones»)
sabemos todo lo que nos ha ocurrido siempre, desde el principio de los
tiempos, tal como lo comprendemos.
2) El sistema
metafísico abarca a toda la humanidad, a la que ve como un grupo homogéneo
situado en el tiempo real (en lugar de ver a la humanidad en términos de grupos
de humanos para la cosecha, o de individuos perdidos que rezan o que envían
misioneros, etc.) El ámbito del tiempo real proporciona la interacción en
estos mismos momentos; es decir, lo que sucede en China ahora afecta a los
aspectos espirituales de toda la humanidad actual, incluido
el vendedor de perritos calientes de Nueva York, o
al Papa. Si el tiempo es el correcto y son suficientes las personas que rezan
juntas, pueden tener lugar acontecimientos increíbles, como por ejemplo la
eliminación del muro de Berlín prácticamente de un día para otro, o los
espectaculares cambios ocurridos en Rusia, o la paz en Sudamérica o en el
Oriente medio. Estos acontecimientos son impulsados universalmente, no basados
en una religión, pero que responden al funcionamiento de la mecánica universal
del mismo modo que la oración (meditación) y el amor, presente y practicado
entre numerosas religiones. También constituyen la prueba de que nos acercamos
a nuestro objetivo de una Tierra unificada.
3) La
metafísica no tacha como «equivocadas» a ninguna persona o grupo de personas.
Es una forma de relacionarse con Dios y con el universo, no un conjunto de
reglas para alcanzar la salvación. Es algo muy personal. No es necesaria ni
siquiera la pertenencia a un grupo. Se trata de un concepto difícil de
comprender en el primer mundo competitivo; un ejemplo sería el de encontrarse
en una escuela con numerosos niveles de curso, todos los cuales estudiaran de
un modo paralelo para obtener el mismo diploma. Ciertos individuos podrían
querer cursos singulares y electivos, o niveles de dificultad para obtener la
misma educación. Algunos, pertenecientes a otros grados, serían competitivos o
cerrados, pero todos tratarían de acercarse al mismo objetivo. Los propios
estudiantes elegirían el nivel del grado y del curso que mejor encajara con sus
propias necesidades del momento, o que los situara junto con los demás de una
cultura o mentalidad similar. ¡La graduación sería magnífica!, con todos
reunidos para una fiesta común al final, con todos celebrando en amor y armonía
la culminación de la tarea realizada. La «firma» del nivel del grado metafísico
es que ayudaría a alegrar a los otros que se dirigen
hacia su objetivo, en lugar de insistir en que su grado de metafísica era el
mejor, o que el suyo era el único camino correcto para llegar al objetivo. En
otras palabras, se trata de uno de los únicos sistemas que reconoce que TODOS
LOS DEMÁS SISTEMAS TIENEN DERECHO A EXISTIR, que son correctos en el contexto
por el que tienen que pasar muchas personas a través de su tiempo en la Tierra.
4)
Los metafísicos creen que las mecánicas de la meditación, la oración y el amor
son universales, y que funcionan al margen de quién se sea. Esa es la razón por
la que la mayoría de los otros sistemas de creencias espirituales del mundo
«enganchan» regularmente a muchos con los beneficios de sus obras, como los
resultados instantáneos y positivos de la oración, así como con la obtención de
una notable curación y éxito. En el tercer mundo se ven cada día muchos
milagros (de los que no se informa o que son desconocidos en el primer mundo)
a través de la práctica regular de la oración y la meditación. LOS HOMBRES
SANTOS QUE VIVEN EN LA ACTUALIDAD AYUDAN A LA GENTE A VER EL PODER QUE TIENEN
DENTRO DE SÍ MISMOS, y sus reuniones tienen regularmente como resultado docenas
de curaciones.
5) Debido a
los apartados 3 y 4 (arriba), el metafísico no es evangelizador. Se trata del
único sistema de la Tierra que no lo es. Si está usted preparado para él, lo
abrazará. Si no está preparado, no lo abrazará. Naturalmente, existe la idea de
que quienes lo abrazan están más iluminados que aquellos otros que no, pero eso
no deja de ser un juicio humano, y le dice mucho acerca de los humanos, pero no
acerca de Dios. LOS METAFÍSICOS CREEN EN LA DIFUSIÓN DE LA NOTICIA, PERO NO EN
CONVERTIR A NADIE A LA BUENA NUEVA.
6) Finalmente,
y lo más doloroso para la mayoría de los cristianos, es un hecho evidente que
los metafísicos no consideran a Jesús como Dios, al menos en mayor medida que a
usted o a mí. No lo adoran como Dios, y no creen que Jesús deseara ser adorado
como tal. Están convencidos de que Jesús estuvo quizá más cerca de Dios, o del
amor puro, que cualquier otra entidad que existiera en el universo, y que su
visita a la Tierra fue monumental y crítica para la humanidad. Perteneció al
nivel iluminado más elevado que haya existido y llegó para enseñarnos durante
un tiempo en el que era absolutamente necesario formar parte de la
civilización. Llegó, además, con el pleno conocimiento de que sufriría
dolorosamente al final de su estancia aquí. La decisión de enviarlo fue colectiva,
y resultó dolorosa. ¿Hizo él todos los milagros de los que se habla? Sí.
¿Resucitó de entre los muertos? Ciertamente, poseía ese poder. ¿Fue el hijo de Dios?
Sí, en la medida en que podemos comprender lo que eso significa. (No podemos
conocer la mente de Dios, del mismo modo que no podemos explicarle a un oso
hormiguero el funcionamiento del motor de combustión interna. Hay cosas que,
sencillamente, se encuentran más allá de nuestra capacidad de comprensión mientras
estamos aquí.) Cuando Dios deseó dar a conocer los sentimientos emocionales
acerca de lo importante y lo especial que era Jesús para el conjunto, se
utilizó la referencia a la relación de un niño nacido de humano como lo más
cercano a algo que pudieran comprender los seres humanos. Para los humanos, no
hay nada más especial que su ascendencia. Jesús ejemplificó el poder y el amor
absolutos de Dios, disponibles para todos. También es posible que visitara
igualmente otros mundos. Simplemente, cabe pensar en esta posibilidad; esa
especulación, por sí sola, sería suficiente para intensificar el amor y la
admiración de una persona hacia este ser tan especial al que llamamos Jesús.
¿Por qué fue
un hombre? Puesto que tenía que ser de un sexo o del otro para convertirse en
humano, era más aceptable para la cultura de su tiempo que Jesús apareciera
como hombre. Dios sabía que le resultaría más fácil enseñar y que sería mejor
escuchado por los ancianos... En cuanto a las evidentes referencias masculinas
de Dios, el Hijo de Dios, y el Hijo del Hombre, a estas también se les
adscribió un «género» por parte de los escritores de la época (probablemente
sin pensarlo mucho) para que se adaptaran a la concepción del poder y de la autoridad aceptables. ¿Es Dios masculino? No. ¿Tienen
órganos sexuales las nubes? ¿Es masculino el aire que respiramos? Dios es
espíritu, genérico y universal. Nuestra referencia a la mujer y al hombre sólo
es relativa a nuestro tiempo sobre la Tierra. Por estas razones, muchos
metafísicos se refieren a Dios como el «Dios Madre-Padre» o simplemente como
«Espíritu». Estamos ahora en una época en que las mujeres y los hombres se
juntan y reconocen finalmente, quizá por primera vez, que comparten una
espiritualidad común que no tiene ninguna dominación específica de género. Es
también la época en la que ha surgido un concepto conocido, pero no
necesariamente del primer mundo, de vinculación para las parejas en el más
elevado nivel posible: el de que primero está el amor espiritual (el amor de
Dios), luego el amor humano y luego el físico.
Los
metafísicos también creen que una gran parte de la Biblia fue interpretada y
traducida por los hombres para los propósitos de los hombres, y que hubo
incluso partes que se dejaron fuera a propósito (eso quedará demostrado
finalmente en la Tierra, pero no será necesariamente aceptado por los
cristianos). Los metafísicos no creen en el diablo en el sentido clásico. El
infierno y la condenación eterna no juegan tampoco un papel tradicional en las
creencias (véase capítulo «Lo "invisible"»). Indican que, antes de
que el cristianismo fuera conocido como lo conocemos en la actualidad, pasó por
una época en la que gobiernos poderosos lo controlaron, lo manipularon y lo
utilizaron incluso para la guerra.
Las sedes del
poder fueron con mayor frecuencia los líderes religiosos y estos fueron con
frecuencia corruptos. Se omitieron las escrituras, se editaron y tradujeron en
formas que ayudaron a controlar a la gente, y en esos mismos ámbitos se
continúan leyendo y siguiendo en la actualidad. No se puede entrar en una
discusión competitiva con un metafísico, porque, simplemente, ellos no creen
que la Biblia sea totalmente exacta y, en consecuencia, lo que es sagrado y
tiene autoridad para una persona no puede usarse para calificar o demostrar un
punto ante otra persona. La discusión se convierte en una competencia de
despechos en la que nadie gana. Los metafísicos utilizan la Biblia como
referencia a verdades muy generales dichas por Jesús, y creen que en su
condición original fue «canalizada» (transmitida por Dios a través de los humanos)...
en su totalidad, y no sólo en las partes que se ven ahora.
LOS
METAFÍSICOS CONFÍAN EN LA MEDITACIÓN. LA MEDITACIÓN ES SIMPLEMENTE ORACIÓN,
AUNQUE SE ESCUCHA EN LUGAR DE HABLAR, Y NADA MÁS. NO ES NADA ESPECTRAL NI
EXTRAÑO, Y NO ES NECESARIO PERMANECER EN LA POSICIÓN DEL LOTO, NI MURMURAR
SONIDOS EXTRAÑOS MIENTRAS SE PRACTICA. LA MEDITACIÓN ES DONDE SE RECIBE PODER,
INFORMACIÓN INTUITIVA Y DIRECCIÓN. Los metafísicos también creen mucho en la
oración (hablar, adorar y en el diálogo), utilizada básicamente para ayudar a
los demás. Creen que el Espíritu (el Espíritu Santo) es la voz del Dios colectivo,
que es tan poderosa en la actualidad como lo fue siempre, y que proporcionará
buena información como se supone que debe ser proporcionada. Continúa
funcionando y no se detuvo con los profetas hace 2.000 años. La Trinidad (Padre,
Hijo y Espíritu Santo) se ve sustituida por el concepto de poder igual para
todos, y no sólo para esta división de tres.
Dios es amor,
y el amor es la fuerza más poderosa del universo. El amor sustituirá cada vez
más a la ley y la gracia como método de Dios de trabajar sobre la Tierra,
mientras nos aproximamos al final del término. Los niveles más elevados de
iluminación así lo permitirán. Cuando terminemos, prevalecerán
la energía pura del amor, y Jesús, así como otros grandes maestros de la
historia registrada, caminarán de nuevo como humanos sobre la Tierra. Eso será
algo espectacular, puesto que señalará el levantamiento del velo sobre la
Tierra mientras que los humanos todavía se encuentran aquí. Los metafísicos
creen que nuestro mundo es simplemente uno de los muchos en que sucederá esto, y
que cada vez que eso sucede se produce un acontecimiento muy especial, ayudado
y celebrado por todo el universo y por toda clase de entidades espirituales (de
muchas de las cuales somos ignorantes, pero que nos han estado ayudando durante
todo el tiempo). Ningún humano tiene realmente un concepto del verdadero poder
de la energía del amor.
Capítulo 6 del Libro ‘KRYON, Libro I: Los Tiempos Finales’ por Lee Caroll (www.kryon.com)
Regresar a: Sociedad Espiritista Cubana